marzo 08, 2014

A MI PEQUEÑO SANTI, CRECIENDO EN CARACAS.




Campeón: Miro tus ojos tratando de procesar este marzo del 2014 en Caracas y muchas veces se me aguan los ojos y el guarapo. A tí también, lo sé porque lo dijiste hace un par de días cuando pasábamos por un Chacao convertido en campo de guerra, aunque era de mañana y solo viste lo que quedaba: maderas, restos de barricadas, basura quemada, piedras, escombros.

-¿Porqué está toda la calle así, mami? ¡Se me aguan los ojos!

Tus palabras de siete años. Tus palabras de tres semanas sin ir al colegio porque tus padres tememos no poder llegar a buscarte a la hora de salida.

Tus ojos hoy no solo se han aguado por la tristeza de ver tus calles convertidas en campo de batallas, sino también por gases tóxicos que han lanzado hacia tu casa las “fuerzas del orden”. Gases acompañados con detonaciones y estruendos que te han hecho correr (también he tenido que verlo) a tratar de meterte bajo la cama o en el baño y mezclar el llanto producido químicamente con el real, el del miedo que siento que no tienes edad de merecer.

No puedo explicarte como quisiera lo que sucede. Trato, en verdad que trato de  hacerlo sin maniqueísmos y con justicia. Sin declarar de malo o bueno a nadie, porque no hay en esta realidad visiones simplistas que valgan. Pero tú tienes la edad que tienes y tus planteamientos me enmudecen.

-Estos son malos, papi, tienen las caras tapadas y están abriendo esas alcantarillas y alguien se puede hacer daño.

(no Santi, debiera decirle, son estudiantes pero como los persiguen y asesinan y les lanzas bombas lacrimógenas se tapan la cara y hacen barricadas)

-Si la policía nos cuida, ¿Por qué estos policías se tratan de llevar a ese muchacho y los vecinos les gritan groserías y después dispararon hacia el edificio?

(En este momento, debiera decirle, ningún uniformado nos cuida, amor, estamos por nuestra cuenta frente a asesinos uniformados y sin uniforme montados en motos también. No podemos confiar en casi nadie).

-¿Por qué debo correr si vienen policía verdes y con cascos?

(Porque ya pasan de 20 los muertos, amor, y la Guardia Nacional Bolivariana se ha convertido en un cuerpo opresor, asesino y cada vez se mide menos, debería decirle).

-No quiero pasar por la Plaza Altamira, porque yo la conozco pero ahora ahí pasan cosas malas. ¿Por qué no puedo jugar en el balcón?¿Por qué me pican los ojos? Mejor entra y no estés en el balcón, papá. Vámonos a dormir a casa de mi tía. ¿Por qué se están peleando?¿Qué son esos gritos?

(Ay, campeón. Estamos en un momento oscuro de la historia, debería decirle, los que mandan solo quieren seguir mandando y hacer lo que les da la gana así tengan que hacerlo caminando por encima de cadáveres).

No puedo decirte la verdad. Porque deseo que mañana tengas algo de fe en el alma humana. Quiero que crezcas confiado en que las personas, en su mayoría, son buenas y nobles y que este país puede ofrecer un futuro para ti. Quiero que la esperanza anide en tu corazón y permanezca siempre. Y la única manera que encuentro para preservar eso es tratar de hacerte sentir seguro con tus padres, tener fe en que esto pasará y luego todo será mejor y no explicarte mucho, la verdad, porque la realidad atenta contra todo lo que quiero preservar dentro de ti.