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febrero 18, 2009
Denise Dresser a Carlos Slim
Me llegó este mail de fuente confiable. No puedo corroborar ahora si efectivamente esta carta es de Denise a Carlos Slim. Pero si no lo fuera, debiera. Independientemente de la autoría, la carta expresa, según mi opinión, muchas cosas ciertas y que alguien debiera decirle en su cara al ingeniero. A ver si nos vamos sincerando.
Carta Abierta a Carlos Slim
Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro "Qué hacer para crecer" y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me record aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: "lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos". Y creo que usted piensa algo similar: lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso y menciono las más notables.
Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en la cual los costos de telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara, la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.
Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que
buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector. Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos env México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anti-competitivas que personas como usted justifican.
Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que "las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos". Dice que ojalá no entremos a una etapa de "Sell Mexico" a los inversionistas extranjeros y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo, usted como inversionista extranjero en Estados Unidos acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México.
Usted reitera que "necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia". Pero al mismo tiempo, en días recientes ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego. Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa -Telmex - las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.
Usted dice que la clase media se ha achicado, que "la gente no tiene ingreso", que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: los consumidores gastan 40 por ciento más de los que deberían por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres.
Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen.
Usted habla de la necesidad de "revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico" que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo -de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental- es el que le ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza.
La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y cómo actúa; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio.
Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis con el cual se iba a comprometer, de las características del nuevo modelo económico que prometería apoyar. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo -palabras más, palabras menos- que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió.
Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento, es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado, que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y por ello aceptan la expoliación de un mexicano porque -por lo menos- no es extranjero.
Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidia su fortuna, o tiene algún problema personal, o es una resentida. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansada de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansada de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos. Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñado. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a serlo.
Denise Dresser.
Carta Abierta a Carlos Slim
Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro "Qué hacer para crecer" y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me record aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: "lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos". Y creo que usted piensa algo similar: lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso y menciono las más notables.
Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en la cual los costos de telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara, la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.
Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que
buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector. Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos env México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anti-competitivas que personas como usted justifican.
Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que "las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos". Dice que ojalá no entremos a una etapa de "Sell Mexico" a los inversionistas extranjeros y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo, usted como inversionista extranjero en Estados Unidos acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México.
Usted reitera que "necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia". Pero al mismo tiempo, en días recientes ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego. Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa -Telmex - las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.
Usted dice que la clase media se ha achicado, que "la gente no tiene ingreso", que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: los consumidores gastan 40 por ciento más de los que deberían por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres.
Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen.
Usted habla de la necesidad de "revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico" que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo -de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental- es el que le ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza.
La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y cómo actúa; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio.
Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis con el cual se iba a comprometer, de las características del nuevo modelo económico que prometería apoyar. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo -palabras más, palabras menos- que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió.
Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento, es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado, que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y por ello aceptan la expoliación de un mexicano porque -por lo menos- no es extranjero.
Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidia su fortuna, o tiene algún problema personal, o es una resentida. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansada de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansada de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos. Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñado. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a serlo.
Denise Dresser.
febrero 11, 2009
ROMUALDA SIN MIEDO

Romualda la mosca nació sin miedo. No estaba en sus genes. Jamás supo ni a qué olía. No le dió miedo al nacer ni cuando dejó de ser gusano sin que le avisaran nada. Tampoco el día aquel en que un pasmo, a 200 metros de altura, le paralizó las alas. Tampoco tuvo miedo, ni una pizca, cuando aquel escuincle demente la persiguió hora u media con el matamoscas ese muy chic, muy de diseño, que con los huequitos formaba la cara de la mona lisa. Si es muy cierto que ese día Romualda sudó profusamente, se le aceleró la respiración e incluso llegó a pensar que podría desmayarse. Pero miedo, esa cosa de ponerse frío y la tembladera y el retorcimiento estomocal, no. Ese de cagarse no. Jamás. Romualda no sabía que era sentir eso.
Quizás por eso se atrevía a más. Quizás por eso aquel jueves a media tarde y sin pensarlo mucho enfiló hacia el aeropuerto. Como el más sublime de los sueños de un viajero frecuente, Romualda paseó por todo el aeropuerto sin prisa, volando por encimita, mirando feo, con el culito en alto sin que la detuvieran ni la revisaran. Sin quitarse los zapatos o enseñar pasaporte, deténgase aquí y espere que la fila avance. En su momento, se desplazó hacia la puerta de embarque internacional y en un acto de burla total al sistema y a la seguridad nacional aeroportuaria, Romualda pasó por dentro del aparato de rayos X, junto al equipaje de mano de un tal Arnulfo Reyes según se podía leer en la etiqueta de la aerolínea. Si el individuo de seguridad que estaba frente al monitor ese día realmente hubiera estado atento, si hiciera bien su trabajo, habría visto el gran espectáculo visual. Romualda en negativo, diminuta, con el esqueletico al aire y el gran par de ovarios claritos claritos (si eso fuera posible).
Ya en la sala de espera, Romualda, sin mostrar boarding pass, se metió por una de las mangas al interior de un avión al azar.
Esperó escondida a que todos se ubicaran, abrocharan su cinturón, rezaran en el despegue y empezaran a roncar. Cuando se sintió segura, apagadas ya las luces, salió lentamente y empezó su vuelo de reconocimiento. Primero pegadita al techo para evitar sospechas. Con cautela pero sin miedo. Miedo no. Nunca supo Romualda si era el aire acondicionado o la altura, pero por momentos no sentía la misma habilidad para volar, ciertas curvas se le dificultaban. Un poco lenta pero sin miedo. Por eso bajó tranquila, por eso dió vueltas frente a mi cara, hizo el amago de meterse en mi oído y en mi nariz. Por eso jode y jode y no tiene miedo. Por eso !Plaf!
Maldita falta de miedo. Malditos viajeros insomnes.
enero 09, 2009
SERIA FANTASTICO.
En este inicio de año y agradeciendole a Joan Manuel Serrat tanta claridad de pensamiento:
Sería fantástico que yo estuviese equivocado
y que el water no estuviese ocupado,
Que hoy hiciese un buen día, que me diese un buen pedazo
y que San Pedro, no cantase ni aunque le pagaran.
Sería fantástico que no hubiese nada urgente,
no pasar nunca de largo y servir para algo.
Ir por la vida sin cumplidos, llamando a las cosas por su nombre,
cobrar en especies y sentirse bien tratado… y mearse de risa
y echar a volar todas las palomas, sería todo un detalle,
todo un síntoma de urbanidad,
que no perdieran siempre los mismos
y que heredasen los desheredados.
Sería fantástico que ganase el mejor
y que la fuerza no fuese la razón.
Que se instalara en mi barrio un paraíso terrenal
y que la ciencia fuese neutral.
Sería fantástico no pasar por el tubo,
que todo fuera como está mandado y que no mande nadie.
Encontrarse como en casa en cualquier sitio,
poder ir distraído sin correr peligro.
Sería fantástico que todos fuéramos hijos de Dios.
Sería todo un detalle y todo un gesto por tu parte,
que coincidiésemos, te dejases convencer
y fueses como yo siempre te imagine.
diciembre 28, 2008
Santiago JAMIROQUAY
octubre 22, 2008
NO LO DIJE YO, SINO JORGE LUIS BORGES
septiembre 29, 2008
septiembre 28, 2008
EL NUEVO JEFE.
La foto no es de archivo. La tomé con el celular desde la ventana de mi oficina. Eso que ven, detenido como araña MATRIX en el cielo nublado es mi jefe llegando a su oficina. Lo sé porque estaciona esa cosa enorme en el techo de la mía. Dicen que tiene una alberca (piscina) dentro de su despacho y cuentan en los pasillos que cuando se sube a un elevador los mortales deben dejarlo solo y no entrar so pena de ser, al menos, mirado feo. ¿Sabrá a qué huele la avenida Insurgentes?¿Cuando habla de la inseguridad piensa en una bazooka que pueda derribarlo?¿Desde hace cuánto tiempo no le dicen “guerito, guerito” en un tianguis?¿Desde cuándo no camina por una calzada bordada de puestos de tacos de cochinita pibil y arroz rojizo?¿Soñará?¿Vivirá un 5% del D.F. en que vivo yo, en el que vivimos los otro 25 millones de personas?
Voy a cumplir 2 meses en esta empresa y, por supuesto, no lo he visto por un pasillo. Pero espero un día poder preguntarle...si no es que me lo encuentro en el elevador, porque dicen que es mejor no subirse con él.
septiembre 23, 2008
VENECIA PICHE III. revolución Científica.
En este video que ustedes pueden ver sobrios y en un momento en que no tengan sueño, vislumbrarán el sistema científico implacable con el que la revolución bolivariana (así, con minúscula) dibuja, escanea y dilucida la realidad del país. El video, según el respetable científico que expone en el mismo, explica de manera científica la derrota de Chávez en la consulta del 2 de diciembre del 2007. Verán ustedes en acción a un revolucionario que se ha convertido en el asesor comunicacional de cabecera de Hugo Chávez, una especie de traductor que le interpreta la realidad. Para los extranjeros, este individuo de barba que aparece en el video es el candidato a una gobernación (la del Estado Carabobo) por el PSUV (partido socialista unido de Venezuela)(sí, en minúsculas). Interpreten ustedes:
VENECIA PICHE II. Apretaíto y sudando frío.
Dije que no quería hablar de esto en el blog, pero una vez que se empieza es difícil parar. Los sucesos que comento en estos post son el disparador que me empujó a, finalmente, tratar sobre la situación de Venezuela aquí. Como pueden ver, no se trata de la acción tal o el proyecto cual, sino de actitudes que dejan ver lo que un patán puede hacer cuando cree que tiene la sartén agarrada por el mango. Y no tiene que ver con que sepas llegar al pueblo o acercarte a las masas. Las más elementales formas de respeto no están peleadas con el sentir popular. Cuando una persona cree que se pueden gastar miles y miles de dólares de todos los venezolanos en una transmisión televisiva en vivo desde el interior de la República para contar cómo te dió un cólico y lidiaste con la diarrea, siendo presidente de la República, entonces todo está perdido. Recuerdo cantidad de veces en que voceros de la revolución (sí, con minúscula) han utilizado el término “majestad del primer mandatario” para quejarse por declaraciones de opositores y yo simplemente planteo este ejercicio: vean el video sin prejuzgar, completo y luego díganme ustedes a mí de qué “majestad” están hablando.
VENECIA PICHE. EL EXTRAÑO CASO DE LA “DESCONTEXTUALIZACIÓN”.
Yo no había querido meterme en política en mi blog por varias causas: porque terminaría siendo un terreno de drenaje de la indignación diaria que siento por las cosas que suceden en mi país, porque si no encontraba un tono interesante, que aportara algo, sería más de lo mismo o porque es muy fácil dejarse llevar y llenar este sitio de improperios sobre la horda saqueadora y desvergonzada que gobierna Venezuela y ese terreno es delicado porque puede terminar uno haciendo lo mismo que critica.
Pero estoy en otro país y muchas veces aquí no entienden qué pasa en el nuestro y creo que exponer las incongruencias de la Revolución y su doble moral o lo bajo que han caído hasta en el lenguaje es una manera de dar una visión más clara del desastre de estos 10 años.
Como dicen que para muestra sólo hace falta un botón, quiero referirme a uno de los últimos capítulos de la tragicomedia venezolana: La reciente expulsión del Embajador de EEUU en VEnezuela por parte del presidente Hugo Chávez.
Yo no voy a calificar la manera en que lo hizo. Yo sólo la copio a continuación para que la vean sin adjetivos:
Muy bien. Creo que queda bastante claro el tono de comunicación y el respeto al trato entre naciones que muestra el mandatario nacional. Es interesante que este señor se exprese así cuando acaba de votar a un miembro de la ONG Human Right Watch porque “habló mal del país” en una visita. Pero dejemos eso para otro momento.
Unos días después de la elegante expulsión, el candidato estadounidense a la presidencia, John Mc Cain lanza en la TV de su país una propaganda política atacando a Obama por haber dicho que se reuniría con Chávez sin condiciones si se convierte en presidente. La pieza comunicacional utiliza partes de la expulsión del embajador que vimos anteriormente sólo que tuvieron la decencia (VTV no) de poner el reconocido pitido en las partes donde nuestro mandatario dice vulgaridades. Pero no me crean, véanla aquí:
Pero el punto máximo de la irracionalidad que campea en el gobierno bolivariano (así, con minúsculas) es que han protestado por la propaganda, como se puede leer en una nota del portal “NOTICIAS24” (http://www.noticias24.com/). Les pongo la imagen de la nota:

“La Oficina de Información de Venezuela dijo que el anuncio es un intento de fomentar el miedo al satanizar las imágenes de Venezuela y de Chávez.”
“La Oficina de Información, radicada en Estados Unidos y financiada por el gobierno venezolano, afirmó el viernes que las palabras de Chávez “fueron sacadas de contexto y empleadas en un ataque sin bases”.”
Ahora digo yo: ¿Ataque infundado?¿Intento de satanizar?¿Palabras sacadas de contexto? Ojo, a mí no me gusta para nada McCain, creo que aunque sea más político con Chávez, Obama sería un presidente estadounidense mejor PARA EL PLANETA. Pero en su propaganda sólo colocó, casi sin editar, las palabras que dijo Hugo Chávez. Son oraciones completas en el orden en que él las dijo. Si esa pieza sataniza a Chávez es porque el se comporta como un poseído, porque lo está mostrando tal cual él se comportó. ¿Cómo se descontextualiza “gringos de mierda”?¿En qué contexto estaría bien la frase “vayanse al carajo mil veces gringos de mierda? Sin miedo a que me descontextualicen, creo que NOSOTROS somos los que tenemos un gobierno muy propenso a lo escatológico.
Pero estoy en otro país y muchas veces aquí no entienden qué pasa en el nuestro y creo que exponer las incongruencias de la Revolución y su doble moral o lo bajo que han caído hasta en el lenguaje es una manera de dar una visión más clara del desastre de estos 10 años.
Como dicen que para muestra sólo hace falta un botón, quiero referirme a uno de los últimos capítulos de la tragicomedia venezolana: La reciente expulsión del Embajador de EEUU en VEnezuela por parte del presidente Hugo Chávez.
Yo no voy a calificar la manera en que lo hizo. Yo sólo la copio a continuación para que la vean sin adjetivos:
Muy bien. Creo que queda bastante claro el tono de comunicación y el respeto al trato entre naciones que muestra el mandatario nacional. Es interesante que este señor se exprese así cuando acaba de votar a un miembro de la ONG Human Right Watch porque “habló mal del país” en una visita. Pero dejemos eso para otro momento.
Unos días después de la elegante expulsión, el candidato estadounidense a la presidencia, John Mc Cain lanza en la TV de su país una propaganda política atacando a Obama por haber dicho que se reuniría con Chávez sin condiciones si se convierte en presidente. La pieza comunicacional utiliza partes de la expulsión del embajador que vimos anteriormente sólo que tuvieron la decencia (VTV no) de poner el reconocido pitido en las partes donde nuestro mandatario dice vulgaridades. Pero no me crean, véanla aquí:
Pero el punto máximo de la irracionalidad que campea en el gobierno bolivariano (así, con minúsculas) es que han protestado por la propaganda, como se puede leer en una nota del portal “NOTICIAS24” (http://www.noticias24.com/). Les pongo la imagen de la nota:

“La Oficina de Información de Venezuela dijo que el anuncio es un intento de fomentar el miedo al satanizar las imágenes de Venezuela y de Chávez.”
“La Oficina de Información, radicada en Estados Unidos y financiada por el gobierno venezolano, afirmó el viernes que las palabras de Chávez “fueron sacadas de contexto y empleadas en un ataque sin bases”.”
Ahora digo yo: ¿Ataque infundado?¿Intento de satanizar?¿Palabras sacadas de contexto? Ojo, a mí no me gusta para nada McCain, creo que aunque sea más político con Chávez, Obama sería un presidente estadounidense mejor PARA EL PLANETA. Pero en su propaganda sólo colocó, casi sin editar, las palabras que dijo Hugo Chávez. Son oraciones completas en el orden en que él las dijo. Si esa pieza sataniza a Chávez es porque el se comporta como un poseído, porque lo está mostrando tal cual él se comportó. ¿Cómo se descontextualiza “gringos de mierda”?¿En qué contexto estaría bien la frase “vayanse al carajo mil veces gringos de mierda? Sin miedo a que me descontextualicen, creo que NOSOTROS somos los que tenemos un gobierno muy propenso a lo escatológico.
VENECIA PICHE.

Desde que estaba yo pequeñito, escuché muchas veces el cuento aquel de que Américo Vespucio llegó a lo que hoy es nuestro país entrando por el lago de Maracaibo y que al ver los “palafitos”, esas chozas sobre el agua, se acordó de Venecia y nombró esa tierra “Venezuela”, “pequeña Venecia”.
Suena linda la historia. Pero un día, ya mayor, cavilando por la vida, sentí un golpe de consternación en mi nuca. Y explico la razón de mi sorpresa mental: Cuando uno va a decir, por ejemplo, “pequeña mujer” uno dice mujercita, con terminación “ita”. Mujerzuela significa otra cosa. Así que el romántico cuento del nacimiento de nuestro nombre cambiaba de pronto y me dejaba claro que si fuéramos una “pequeña Venecia” seríamos “VENECITA” y que como no somos Venecita, sino Venezuela, lo que quiso decir Américo Vespucio es algo así como “esta Venecia Piche”, o "Venecia región 4", como DVD en español y sin extras. El caso es que ese descubrimiento me hizo pensar en que nacimos con una suerte de maldición escondida nada menos que en el nombre. Y que de tanto llamarnos Venecia piche hemos terminado convirtiéndonos en un país piche, en un mal remedo de nación con un mal remedo de Reyezuelo (aquí si aplica la terminación) que hace con nuestras leyes, nuestras riquezas y nuestra imagen literalmente lo que le da la gana.
Por todo esto he decidido que cuando suba aquí un post que hable de la retorcida vida política de mi país, voy a colocar como antetítulo las palabras VENECIA PICHE. Primero porque no quiero aceptar que lo que que está pasando es lo que mi país merece o que se va a quedar así por siempre y segundo, porque quizás dándonos cuenta todos del insulto que el señor Américo deslizó en nuestro propio nombre, conjuramos la brujería y, quién sabe, hasta el reyezuelo renuncia.
Suena linda la historia. Pero un día, ya mayor, cavilando por la vida, sentí un golpe de consternación en mi nuca. Y explico la razón de mi sorpresa mental: Cuando uno va a decir, por ejemplo, “pequeña mujer” uno dice mujercita, con terminación “ita”. Mujerzuela significa otra cosa. Así que el romántico cuento del nacimiento de nuestro nombre cambiaba de pronto y me dejaba claro que si fuéramos una “pequeña Venecia” seríamos “VENECITA” y que como no somos Venecita, sino Venezuela, lo que quiso decir Américo Vespucio es algo así como “esta Venecia Piche”, o "Venecia región 4", como DVD en español y sin extras. El caso es que ese descubrimiento me hizo pensar en que nacimos con una suerte de maldición escondida nada menos que en el nombre. Y que de tanto llamarnos Venecia piche hemos terminado convirtiéndonos en un país piche, en un mal remedo de nación con un mal remedo de Reyezuelo (aquí si aplica la terminación) que hace con nuestras leyes, nuestras riquezas y nuestra imagen literalmente lo que le da la gana.
Por todo esto he decidido que cuando suba aquí un post que hable de la retorcida vida política de mi país, voy a colocar como antetítulo las palabras VENECIA PICHE. Primero porque no quiero aceptar que lo que que está pasando es lo que mi país merece o que se va a quedar así por siempre y segundo, porque quizás dándonos cuenta todos del insulto que el señor Américo deslizó en nuestro propio nombre, conjuramos la brujería y, quién sabe, hasta el reyezuelo renuncia.
julio 10, 2008
MARTIN & UPENDO. DE AQUI PARA ALLA.

Martín y Upendo se encontraron una mañana muy temprano frente al puerto. Después de saludarse con tope de frentes y aleteo de orejas, revisaron su mapa de los descubrimientos para ver qué lugar les faltaba por conocer y decidieron inspeccionar del puerto para allá y un poquitito hacia arriba, lugar que seguía sin colorear en el mapa.
Marcharon alegres y se dieron cuenta de que al avanzar, lo que les rodeaba cambiaba y en lugar de playa y puerto tenían alrededor arboles enormes, helechos y enredaderas. Nunca habían visto nada así, lo que les confirmó que estaban adentrándose en un nuevo lugar.
Es curioso - dijo Upendo. Buscamos el lugar que era "allá y un poquitito hacia arriba" y ahora que lIegamos ya no es "allá" sino "aquí".
Y no sólo eso - dijo Martín. Sino que el puerto, que antes era "aquí, ahora es "allá y un poquitito hacia abajo".
Decidieron anotar sus descubrimientos aprovechando que ya sabían escribir. Buscaron dónde apoyarse y encontraron dos hermosas piedras redonditas y muy iguales. Pusieron sus cuadernos de aventuras encima y cuando empezaron a escribir notaron que las piedras se movían.
-¡Un terremoto! Grito Upendo. ¡Hay que correr!
- No, Upendo. Fíjate bien. Las piedras se mueven porque les están saliendo patas y cabeza. Dijo Martín tranquilizador.
- No soy una piedra, carricito. Soy un Morrocoy. Dijo la piedra uno.
- Ciertamente, carricito, Yo también. Dijo la piedra dos.
A Martín y Upendo se les abría sola la boca de la impresión que tenían. No habían visto nada igual y les costaba entender que unas piedras tuvieran patas y cabezas. - Nos confundes con una piedra porque tenemos carapacho. Dijo la piedra uno, que ahora sabemos que no es piedra, sino morrocoy uno. -Y es para protegernos y no para que se apoyen a escribir. Dijo la piedra dos, que ya sabemos que no es piedra, sino morrocoy dos.
-Disculpen ustedes- dijo Upendo, hablando por él y por Martín- pero teníamos que escribir nuestros descubrimientos porque son bastante graves.
-Los oímos hablar y sacamos la cabeza para explicarles que no es tan grave lo que les pasa. Dijo el morrocoy uno.
-¿Cómo que no? dijo Martín. - ¡No sabes todo lo que caminamos para llegar "allá y un poquitito hacia arriba" y al final de tanto viaje resulta que estamos "aquí"!
- Haznos caso, carricito, que nuestras arrugas valen. Hemos vivido mucho y sabemos cómo se arregla. Dijo el morrocoy dos.
- Solo tienen que regresar al puerto. Esa es la solución. Dijo el morrocoy uno convencido.
- No vamos a regresar sin haber logrado lo que queríamos- Dijo Martín- No sin haber llegado "allá y un poquitito hacia arriba”.
-Mírame a los ojos y dime si confías en mí. Dijo el morrocoy dos.
Martín lo miró fijamente y sus ojos de viejito le dieron confianza porque los ojos, si los miras con cuidado, no pueden mentir.
-Sí, confío. Dijo Martín.
-Si Martín dijo que sí, yo tambien confío. Dijo Upendo.
-Entonces merienden, recojan sus cuadernos y regresen al puerto. Cuando lleguen ahí verán que todo se resolvió.
Martín y Upendo merendaron con los morrocoyes y conversando supieron que un morrocoy es una tortuga de tierra, ni más ni menos. Anotaron ese descubrimiento tambien, recogieron todo y regresaron caminando al puerto confiando en que todo se resolvería.
Cuando llegaron al puerto se sentaron a descansar un poco y se quedaron esperando que algo sucediera, como había dicho el morrocoy.
- Yo confío, Upendo- dijo Martín. -Pero no sé cómo saber si ya se resolvió el misterio.
Upendo se quedó pensando y de pronto se le llenó la boca de estrellas, cosa que le sucede con frecuencia, y muy sonreído, dijo:
-¡Ya se resolvió!
-¡Cómo, explícame, cómo! Le pidió desesperado Martín.
- Todo se resolvió, Martín. Ahora que llegamos al puerto, estamos de nuevo "aquí” y el lugar que visitamos, donde viven los morrocoyes, es de nuevo "allá y un poquitito hacia arriba".
A Martín se le llenó la boca de estrellas también (algo que siempre le contagia Upendo) y feliz de la vida gritó:
- ¡Es verdad! ¡Logramos nuestra meta! ¡Qué bueno que confiamos en los morrocoyes!
Felices, Martín y Upendo sacaron su mapa de los descubrimientos, rellenaron el nuevo lugar "allá y un poquito hacia arriba" de verde en honor a los morrocoyes, lo guardaron orgullosos, se despldieron con tope de frentes y aleteo de orejas y corrieron cada uno a su casa, locos de ganas de contarle toda su aventura a sus respectivas mamás.
MISIVA1.
Sigo teniendo problemas para el posteo. Cuando pienso, por ejemplo, en el individuo que cayó en la presidencia de mi país, me repito que si no hay nada verdaderamente relevante que decir, es mejor no decir nada. Para hablar pendejadas y contradecirse al día siguiente tenemos suficiente con personajes como él. Y no está sólo, simplemente es de los más notorios.
Así que poner un post por el simple hecho de sentir que estoy escribiendo en el blog me parece una gran estupidez. Pero no postear me quita el sueño. Y en ese movimiento pendular me la paso.
Finalmente, como ven, yo también puedo contradecirme y aunque suene bien redactado y todos los etcéteras, acabo de escribir un post que no dice en realidad nada relevante y que terminará aqu´plasmado sólo para yo sentir que no he dejado de escribir en el blog. Circularmante triste, si se quiere. Una cosa es verdad, el individuo que cayó como plaga en la presidencia de mi país habla muchas pendejadas y se está gastando la plata de todos los venezolanos, cosa que yo no le he hecho a nadie (porque a los que les he pedido, les voy a pagar).
Así que poner un post por el simple hecho de sentir que estoy escribiendo en el blog me parece una gran estupidez. Pero no postear me quita el sueño. Y en ese movimiento pendular me la paso.
Finalmente, como ven, yo también puedo contradecirme y aunque suene bien redactado y todos los etcéteras, acabo de escribir un post que no dice en realidad nada relevante y que terminará aqu´plasmado sólo para yo sentir que no he dejado de escribir en el blog. Circularmante triste, si se quiere. Una cosa es verdad, el individuo que cayó como plaga en la presidencia de mi país habla muchas pendejadas y se está gastando la plata de todos los venezolanos, cosa que yo no le he hecho a nadie (porque a los que les he pedido, les voy a pagar).
junio 25, 2008
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